Abogados en el siglo XXI

La profesión de la abogacía, como prácticamente todas las profesiones en este siglo XXI, ha sufrido importantes actualizaciones. De este modo, los abogados que no se actualicen o no mantengan al día una adecuada preparación, corren el riesgo de permanecer en el ostracismo. Las principales habilidades que debe presentar un experto abogado se podrían definir como: afán negociador, don de gentes, gestor de nuestro tiempo y sobre todo ser un excelente orador.

Les dejamos con este artículo de Abogados especialistas en penales, Bermejo y López https://abogadoenalcala.com/penal/

¿Cómo interpretar la Oratoria?

La oratoria básicamente es atesorar una excelente facilidad de palabra, o lo que es lo mismo, hablar correctamente de manera fluida y coherente. Este hecho se hace imprescindible para todo abogado que se precie y desee triunfar en su profesión. En una perfecta comunicación no cabe una actitud neutral, por lo que es preciso la elección de un lenguaje verbal y no verbal para expresarse de manera eficiente.

–  Comunicación no verbal.

Un buen abogado debe mover el cuerpo de atrás hacia delante, en momentos puntuales como a la hora de hablar. El significado de esta comunicación no verbal; se considera que para expresar algo relevante el movimiento debe ser hacia delante y para defenderlo hacia atrás.

–  Estatua activa

La estatua activa consiste en captar la atención del juez mediante la no acción. Permanecer inmóvil durante dos o tres segundos, con el objetivo de otorgar profundidad al argumento presentado, mediante el movimiento corporal.

–  Seducir al juez

El abogado debe seducir al juez a través de un planteamiento placentero. Este mensaje, debe ser claro, conciso y breve. Gracias a este procedimiento, se consigue la simpatía judicial con el juez.

¿Cómo se gestiona el tiempo?

Un buen letrado debe de presentar su trabajo mediante un orden establecido sin dejar pendiente ninguna de sus tareas. Una buena estructuración profesional se basa en una correcta elección de prioridades, otorgando la importancia que merece cada una de sus actividades como abogado, sin dejar ninguna de ellas en el olvido. Para ello es importante contar con una agenda programada, que permita recordar todas las obligaciones acordadas con sus clientes, como profesional de la abogacía.

¿Cómo se interpreta una buena negociación?

Una buena negociación la podemos dividir en cuatro importantes fases:

  1. Elaborar un esquema sobre el contenido de dicha negociación que podría ser el siguiente:

-Partes y cuestiones

-Relación de partes

-Legitimación

-Comunicación

-Compromiso

-Intereses

-Alternativas

-Opciones

 

  1. Propuestas

Diferenciar y valorar las propuestas que realiza el propio abogado, así como las que presenta la otra parte implicada en el proceso.

  1. Cesiones y contraprestaciones

Es importante realizar un balance o análisis sobre lo que oferta la parte contraria y lo que ofrece el abogado, considerando lo más interesante para las dos partes.

  1. El acuerdo

Este último apartado se presenta como el final de toda negociación. En él se fija el trato y se estipula el acuerdo.

¿Qué entendemos por Don de gentes?

Esta cualidad pasa por ser una de las más importantes en el perfil de un abogado del siglo XXI. La era digital es un hecho, por lo que controlar aspectos como las redes sociales se torna imprescindible, así como dominar las últimas novedades tecnológicas. Para poder generar el máximo de clientes, es preciso contar con una buena promoción, tanto del abogado como del propio bufete. Entre las acciones más destacadas para poder llevar a cabo este cometido caben destacar:

  • Crear una cuenta en alguna plataforma laboral
  • Contar con una marca personal
  • Crear una página Web
  • Disponer de tarjetas personalizadas
  • Contar con una buena base de datos
  • Gestionar adecuadamente el bufete de abogados
  • Establecer un vínculo con el cliente que genere empatía

Se debe siempre tener en cuenta el servicio que muchas veces se necesita, a veces una asesoría, puede resolvernos las dudas necesarias para cualquier conflicto, laboral, penal o fiscal, dependiendo de la complejidad del asunto de una asesoría, se debe pasar a un abogado

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